Martha Isabel Peralta Epieyú

Fecha de Nacimiento: 11 de Noviembre de 1988
Lugar de Nacimiento: Riohacha, La Guajira 
Partido Político: Movimiento Alternativo Indígena y Social MAIS
Comisión Constitucional: Comisión Séptima
Otras Comisiones:  Comisión de Ética y Estatuto del Congresista
Comisión Accidental de Agua y Biodiversidad
Ubicación Oficina: Edificio Nuevo del Congreso Of. 338B
Teléfono:  (57)(601) 3823000 EXT 4349
Correo Institucional: martha.peralta@senado.gov.co
Redes Sociales: Facebook  I   Instagram  I  X  I TikTok
Pagína WEB: https://marthaperalta.com/

Madre, esposa, hija | Senadora de la República | Mujer wayuu y afro

Martha Peralta Epieyú: madre y esposa, ante todo, líder de la tierra que la vio nacer, Monguí. Es hija de una mujer wayuu y un hombre afro, de quienes aprendió que la vida se construye en comunidad y que la identidad es fuerza. Sus primeros estudios los realizó en el internado de Aremasain, en Manaure, un espacio que marcó su carácter y reafirmó sus raíces, enseñándole que el origen no se negocia, se honra y se defiende con la palabra y la acción.

Abogada de la Universidad Externado de Colombia, especialista en Derecho Ambiental y magíster en Gobierno y Políticas Públicas, Martha ha puesto su formación al servicio de la gente. Durante más de una década acompañó a comunidades indígenas y rurales en procesos de consulta previa, defensa del territorio, legalización colectiva de tierras y protección ambiental.

Es la primera mujer wayuu elegida al Senado de la República de Colombia, hablante de wayuunaiki y orgullosa portadora de una cultura que ha resistido siglos de abandono. Su liderazgo no se formó en los escritorios del poder, sino en la Guajira profunda, donde el agua escasea, pero la dignidad nunca se rinde. Allí entendió que gobernar es escuchar y que representar es no olvidar de dónde se viene.

Martha Peralta no hace política desde la distancia. Lo hace desde su rol de madre que piensa en el futuro, de esposa que cree en el cuidado, y de hija de un pueblo que le enseñó que la palabra empeñada vale más que cualquier cargo.